Las
banqueteras son algo que todos tenemos que hacer al menos una vez en la vida, o
en mi caso, una vez a la semana…
El
diccionario define “una banquetera” como la acción y efecto de beber con los
amigos en la banqueta. Algo así como una fiesta en la banqueta, al menos tiene
todo lo que tiene una fiesta, amigos, alcohol, música, risas, buena charla,
burlas, carrilla y a veces, hasta baile.
En la
colonia en donde vivía con mis padres, no era raro encontrar al nanches en esas
banqueteras, lo mejor de todo es que no había nada planeado, por ejemplo, bastaba
con que le chiflara al negro y nos íbamos por una caguama y de ahí a la
banqueta de fuera de mi casa o la suya, en lo que nos bebíamos dos, llegaba
otro de la banda al que le correspondía ir a rellenar las chelas, y de ahí en
adelante todo es progresivo, pasa otro de la banda en su auto y se estaciona
frente a nosotros, deja la música y se baja a beber, luego pasa otro con su
familia y nos dice: ahorita regreso, varios nos hablan para ver en donde
andamos y les decimos afuera de la casa de quien estamos, uno a uno van
llegando y rellenando las cervezas que después se convierten en cartones y así
es como de la nada, juntas a 20 o más en la banqueta fuera de tu casa.
Ya sé que
muchos dirán: ¿en la calle? Pues sí, eso es parte del encanto de las
banqueteras, estar al aire libre, cuidándote de las patrullas que son enviadas
por tu vecina que ya es mayor y no soporta el ruido “infernal” de la música o
risas o gritos de la plática de borrachos. O las mamás que salen a hablarnos
para que ya nos metamos, mi madre siempre me amenazaba diciendo que un día iba
a ir por mí y me llevaría a la casa, que no le importarían mis amigos (bariles,
como ella les dice) jaja.
Una de esas
tantas veces, iba llegando a casa pero vi a la banda en la esquina, me
estacione y me baje a convivir con ellos, muchas chelas, música, platica y
risas después, empecé a llegar a ese punto en el que tu vista se va quedando atrás
de tus movimientos, cuando volteas a un lado pero tu vista va como en cámara
lenta, empecé a escuchar a todos con eco y es todo lo que me acuerdo, lo
siguiente que recuerdo es despertar en mi cama y a 5 segundos de abrir los
ojos, llegó una tremenda punzada en la cabeza, me sentía pésimo, una señora
cruda la que tenía en ese momento pero en seguida me acorde de mi auto, sabía
que había llegado en el, pero no me acordaba de que lo hubiera metido a la
casa, pensé que lo más seguro es que estando tan cerca de casa, pensé que había
ido caminando y deje el auto ahí en la esquina en donde estaba bebiendo, así es
que me pare lo más pronto que pude y cuando iba a asomarme al patio, me vio mi
hermana, le pregunte por el coche y me dijo: ahí está, en el patio… ¿no te
acuerdas que lo metiste? La verdad es que no, después de el eco y la vista no
recuerdo mucho, pero eso es otro de los encantos de las banqueteras, estas
cerca de casa, toda tu banda te cuida si te emborrachas, después me dijeron que
nos fuimos todos al mismo tiempo, que metí el auto sin problemas y que uno de
los que viven enfrente y estaba mejor que yo se esperó hasta que metí el auto y
después nos despedimos.
De tantas
veces que hacíamos eso, la mamá de mi carnal el negro nos decía que éramos los
reyes de la colina…

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